Alvarado ganó por insistente

ZONA 2
Dos a uno sobre Liniers de Bahía Blanca. El equipo marplatense, complicado por la temprana lesión de Asprilla, parecía tener cerrados los caminos. Pero buscó siempre y, finalmente, un pase notable de Christovao terminó en un penal que le resolvió todos los problemas.
Por Sebastián Arana. Diario La Capital de Mar del Plata

Alvarado ganó de cabeza dura. De porfiado. Por pelearle a las desgracias con decisión. Por ser, en definitiva, el único de los dos equipos que siempre tuvo el triunfo entre ceja y ceja. Un espléndido pase entre líneas de Christovao destruyó la muralla defensiva bahiense y terminó en un penal, convertido por él mismo, que abrió los caminos del 2-1 final sobre Liniers de Bahía Blanca.
El resultado vuelve a meter en la pelea al conjunto marplatense, que alcanzó a los bahienses en la segunda posición y se situó a un punto del líder Racing.
Fue raro el primer tiempo. Porque Alvarado perdió por lesiones a dos jugadores antes de cumplirse veinte minutos de juego: Yoao Asprilla y Juan Pablo Yabrón. Sobre todo le dolió la salida del colombiano, quien en los trece minutos que estuvo en la cancha había perdido un mano (bien resuelto por Manganaro) y había hecho un par de ?apiladas? con su sello. En la última, un patadón de Barragán le cortó la inspiración y lo sacó del partido.
Mientras estuvo Asprilla, el equipo de Tenaglia fue un torbellino y jugó bien metido en campo de Liniers. Napolitano entró en juego seguido y la intención de abrir la cancha y aprovechar los laterales fue marcada. Manganaro, además de taparle el mano a mano a Asprilla, tuvo que exigirse para desviar un remate de media distancia de Christovao y luego un centro cerrado de Sosa que casi se mete a sus espaldas.
Después de la salida de Yabrón, Tenaglia reacomodó el equipo pasando a Sebastián Fernández a su carril natural, el izquierdo, y con los ingresos de Cayumán como mediocampista derecho y de Villán como referencia en el área. Desde lo táctico, no variaba demasiado la propuesta.
Sin embargo, tras las interrupciones, Alvarado perdió la agresividad del comienzo y dejó de obligar tanto por los costados. Sólo llegó con otro remate lejano de Christovao apenas alto y con una aparición por el medio de Villán, que demoró una eternidad para rematar un centro del “Japonés” Fernández.
¿Y Liniers? Mantuvo siempre las dos líneas de cuatro y, luego de la tormenta inicial, comenzó a sentirse cada vez más cómodo en un desarrollo de partido muy interrumpido por las permanentes infracciones, favorecidas por la permisividad del árbitro Zabaljauregui. Pero no pateó al arco en todo el primer tiempo.
El complemento fue más cerrado todavía. Liniers apostó desembozadamente al empate y no atacó.
A Alvarado, sin el desborde de Asprilla, le costó una enormidad abrir el cerrado dispositivo de los bahienses. Pero, aún en tinieblas, fue el único que buscó, el único que quiso ganar.
Parecía que, de todos modos, la voluntad no iba a alcanzar. Sólo pudo inquietar con un disparo de Napolitano de afuera del área y con un cabezazo a quemarropa de Tambussi, que salvó providencialmente Manganaro.
Fue necesaria una gran acción individual para abrir el partido. Y la hizo Christovao, el mejor de la cancha. El mediocampista central, a los 25′, rompió la defensa de Liniers con un pase recto, entre líneas, un puñalada para el ingreso solitario de Villán, quien enfrentó al arquero y cedió al medio para Sosa que llegaba libre. Iubatti lo derribó antes del remate y el árbitro cobró penal -insólitamente, no expulsó al jugador de Liniers por cortar una oportunidad manifiesta de gol-, que el propio Christovao convirtió con clase.
El gol cambió el partido y abrió la puerta a quince minutos finales muy intensos. En los que Liniers salió del encierro y se acordó de atacar. Pero en los que Alvarado, por fin, tuvo más espacios.
El conjunto bahiense tuvo una doble chance notable a los 30′: tiro libre de Dietrich en el palo y, tras el rebote, zurdazo de Rosell en el travesaño.
Tres minutos más tarde, a Alvarado lo favoreció similar rebote. En una contra, Sebastián Fernández sacó un “misil” que reventó el travesaño, el balón se elevó a gran altura y tomó efecto hacia el arco bahiense. Un defensor salvó en la línea, pero Villán atropelló como Kempes en la final ante Holanda para desparramar rivales y convertir el segundo.
El conjunto de Tenaglia, de todos modos, nunca termina tranquilo. Una distracción de Tambussi terminó en falta dentro del área contra el ingresado Acosta, quien convirtió el penal otorgado por el árbitro. Pero Liniers no tuvo resto para consumar la reacción y el equipo marplatense festejó una victoria inobjetable.

Síntesis
Cancha: Estadio José María Minella (muy buena). Arbitro: Martín Zabaljauregui (Dolores).
Alvarado 2
Leandro Evangelisti; Juan Fittipaldi, Luis Gómez, Leonardo Tambussi y Mauro Castro; Sebastián Fernández, Gabriel Christovao y Juan Pablo Yabron; Diego Napolitano; Juan Sosa y Yoao Asprilla. DT: Hugo Tenaglia
Liniers 1
Mangano; Troncoso; Nicolás Iubatti, Gabriel Dietrich, Agustín Cocciarini, Emiliano Etchepare Borda, Adrián Monzón, Franco Barragán, Iván López, Hernán Rosell, Iván Agudiak. DT: Néstor Comino.
Goles: 24’ST Christovao, de penal (A), 32’ST Villán (A) y 37’ST Acosta (L)
Cambios: 13’PT Darío Villán por Asprilla (A), 17’ST Jonatan Cayuman por Yabrón (A), 19’ST Franco Pulgar por Barragán (L), 25’ST Julio Acosta por López (L), 28’ST Joaquín Correa por Etchepare Borda (L) y 36’ST Federico Jiménez por Napolitano (A).

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