Triunfo 2 – 0 en el “Buglione Martinese”

ZONA 2
Racing respondió en la cancha y le ganó a Ferro con más amplitud de lo que marca el resultado final. Los jugadores chairas se acordaron en los festejos de una frase lanzada desde la periferia del plantel carbonero, desde donde se bautizó al equipo de Botella como “La Salada”, algo así como de segunda y que vale dos pesos. Gonzalo Baroni, autor de los goles en el segundo tiempo, fue la figura; después el “Guante” Ibáñez, quien mejor trató la pelota.
Daniel Lovano / Infoeme

Alguna vez dijo Eduardo Galeano que sólo vale pronunciar aquellas palabras que son más valiosas que el silencio. Alguien, desde el entorno de Ferro, hace una semanas no tuvo mejor idea que comparar a este Racing modelo 2010/2011 con “La Salada” y decírselo en la cara al entrenador Duilio Botella. Traducido, algo así como un equipo de segunda, que vale dos pesos.
Por si no había combustible para alimentar la motivación chaira en este clásico, la frase operó como detonante y alguien se encargó de recordarla antes del partido empapelando el vestuario con frases alegóricas, y fue la letra en todas las canciones de un clásico que Racing ganó 2-0 en el resultado, pero mucho más ampliamente en todos los sectores de la cancha.
El partido mostró cierta paridad en una chatura de la que sólo podía escapar la zurda exquisita del “Guante” Ibáñez, hasta el cuarto de hora del segundo tiempo, cuando Gonzalo Baroni apareció para decirle que si con la cabeza a un centro lanzado desde la derecha por Eduardo Scaserra y abrió el marcador.
En el resto Ferro no tuvo propuestas, y Racing agrandó las cifras hasta que se lo propuso
Botella sorprendió con una modificación táctica de arranque: dejó a Vitale como lateral izquierdo pegado a Colombano y mandó a García Lorenzo a la mitad de la cancha.
Las intenciones de protagonismo, a lo largo del primer tiempo, fueron casi siempre de Racing, salvo un lapso entre los 30’ y los 40’ que Ferro logró sacar un poco la defensa desde atrás y le peleó el partido en campo chaira. Pero todo muy chato, demasiadas fricciones, poca lucidez, salvo cuando la pelota pasó por la zurda del “Guante” Ibáñez.
En rionegrino armó casi un unipersonal en la jugada rescatable de casi toda la etapa. Fue a busca un lateral desde la derecha, en manos de Scaserra, limpió gente en diagonal hacia la medialuna y sacó un zurdazo bajo, pero en este caso al palo izquierdo, que encontró la reacción de Coronda.
Poco más y ente tanto enredo, la excesiva rigurosidad de Cendra, que se llevó al vestuario muchos amonestados en el bolsillo de su camiseta, ¿Ferro? Sólo se puede computar como llegada un rebote pescado de frente al arco, que Daniel Sánchez remató alto desde unos 30 metros.
En el final, el cambio de táctica operó por el lado de Sanz. Intercambió posiciones con posiciones con los volantes externos (Sánchez terminó en la izquierda, Chevrot en la derecha). Nada se modificó.
Para que quede un registro de lo que fue Ferro en ofensiva: la única llegada del partido fue a los 2’ del segundo tiempo, cuando Arena se hizo cargo de una pelota parada como “ocho”, Arébalo la bajó de cabeza en el punto del penal y Colombano se lo perdió en el palo más cercano al envío.
Nada más. David Lorenzo había regresado a su posición natural y Vitale era el volante por la izquierda, pero el carbonero se veía favorecido por los problemas de Racing en la circulación, y a Ibáñez lo tenía bastante controlado haciéndole doblajes en la marca por donde fuera con la pelota.
Pero salió una contra, que tomó a Ferro con más gente en ataque que lo habitual, Ibáñez tuvo espacio para pensar, abrió a la derecha para Scaserra y el centro en el segundo palo fue definido por la frente de Baroni.
Con espacios, quedó terreno para las contras y se agigantó la figura de Scaserra por la derecha. El azuleño desaprovechó una réplica con Ferro muy abierto; Baroni no pudo empujar en el primer palo un desborde de Girard en la derecha.
Ferro seguía sin dar señales de vida, entonces Botella apostó más fuerte desde el banco: mandó mejor salida por afuera con el ingreso de Castagnino por Santellán; le abrió bien las ofensivas con Cañete (por Girard) en la derecha y el ex fortinense empezó a sacar de quicio a los defensores de Ferro con sus gambetas indescifrables.
En una de ellas lo bajó Barrientos, el “Guante” le pegó con un ídem desde la derecha, y Baroni apareció adentro del área chica para poner la punta del pie y definir sobre el cuerpo de Coronda, que un instante después tuvo una reacción grandiosa (a contrapierna) para evitar el tercer de Cañete (por otro desborde de Scaserra en la derecha).
Ese gol cerró un partido que Ferro nunca pudo abrir tras aquel cocazo de BAroni. En el final llegaron dos rojas para los jugadores de Ferro: inadmisible lo de Ledesma (dos patadones en un minuto a Cañete) y sin nada para jugar de los 4 minutos que había dado Cendra la de Suárez.
Racing volvió a festejar en un clásico, el que ganó con más amplitud de todos, y lo saboreó con la satisfacción del que escucha, asimila, y responde sólo adentro de la cancha.

Síntesis
Estadio: “José Buglione Martinese”. Arbitro: Marcelo Cendra (Olavarría).
Racing AC 2
Guillermo Ferreyra; Darío Santellán (ST 27m. Cristian Castagnino), Diego Restelli, Esteban Erramuspe, David García Lorenzo; Eduardo Scaserra, Sebastián Derlis Franco, Leonardo Vitale; Julio Ibáñez; Gonzalo Baroni y Cristian Girard (ST 32m. Diego Cañete). DT: Duilio Botella
Ferro C. Sud 0
Marcos Coronda; Maximiliano Gargaglione, Alejandro Arébalo, Enzo Suárez, Enzo Barrientos; Daniel Sánchez (ST 25m. Nicolás Ledesma), Gastón Harguindeguy, Maximiliano Chevrot; Carlos Arena (ST 31m. Hugo Janson); Eloy Colombano y Juan José Longhini. DT: Manuel Sanz
Goles – Segundo Tiempo: 16’ y 35’ Gonzalo Baroni (R).
Incidencias: Expulsados a los 39’ Nicolás Ledesma (R) y a los 48’ Enzo Suárez (R)

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: